Estancia en la UNNE y un artículo que nació del Nordeste argentino
Hay investigaciones que se escriben desde el escritorio y hay investigaciones que solo pueden escribirse desde adentro de algo. Este artículo es de las segundas.
En el marco de una estancia académica en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), en Corrientes, Argentina, impartí el taller Creatividad artificial y su impacto en la educación y en el arte — una actividad diseñada para explorar, junto con estudiantes y docentes de la UNNE, qué pasa cuando la IA entra a los procesos creativos en un contexto cultural específico. No en abstracto, sino en el Nordeste argentino, con su historia, sus identidades y sus formas particulares de relacionarse con la tecnología.
Esa estancia fue posible gracias a la generosidad intelectual de la Dra. Alejandra de las Mercedes Fernández, profesora adjunta de la Cátedra de Estética del Departamento de Filosofía de la UNNE. Alejandra es una filósofa que trabaja la estética no como teoría del arte sino como filosofía de la experiencia — de los objetos, los medios, la realidad virtual y sus efectos sobre cómo percibimos y habitamos el mundo. Su cátedra es uno de esos espacios donde la filosofía no se cierra sobre sí misma sino que sale a encontrarse con la tecnología, el arte contemporáneo y los debates que importan ahora. Trabajar con ella fue un privilegio real: tiene la capacidad de hacer preguntas que reorientan la investigación sin que te des cuenta, y una generosidad académica que no es común.

De ese taller, de esas conversaciones y de ese contexto nació el artículo Más allá del fantasma en la máquina: coautoría humano-IA en arte digital, perspectiva sociotécnica e implicaciones educativas universitarias, publicado en Nuevo Itinerario — revista de filosofía de la UNNE indexada en Scopus, SciELO y el Núcleo Básico del CONICET.
El artículo pregunta algo que parece técnico pero tiene fondo filosófico: cuando un artista trabaja con IA generativa, ¿quién es el autor? La respuesta fácil es “los dos” o “ninguno”. El artículo propone algo más preciso: leer esa coautoría desde la Teoría del Actor-Red de Bruno Latour, la hermenéutica de Paul Ricoeur y la teoría de los nuevos medios de Lev Manovich. Lo que emerge no es un reparto de créditos sino una redefinición de lo que significa la agencia en un proceso creativo mediado algorítmicamente — con consecuencias directas para cómo enseñamos arte digital en las universidades y para los marcos éticos y legales que todavía no existen del todo.
El fantasma en la máquina — la idea de que hay una mente separada del cuerpo, un autor separado de su herramienta — sigue rondando la discusión sobre IA y creatividad. El artículo propone ir más allá de ese fantasma.

