Comicloquio 2025 — El cómic como territorio de investigación
Del 29 al 31 de agosto organizamos la edición 2025 del Comicloquio, el seminario internacional de la Facultad de Artes Plásticas y Audiovisuales de la BUAP dedicado al estudio crítico del cómic. Tres días, 26 ponentes, 138 asistentes y una convicción que lleva años sosteniéndose: el cómic no es entretenimiento menor — es un medio con historia, teoría y potencial académico que todavía estamos aprendiendo a leer bien.
Esta edición puso el foco en las escenas de Francia, España, Argentina y México, con la colaboración de la Alianza Francesa. No como ejercicio de nostalgia comparativa, sino como mapa de un medio que se desarrolla de manera radicalmente distinta según el contexto donde crece.
Lo que pasó en tres días
El programa arrancó con la presentación de Un cuerpo de miel de Imosh — una novela gráfica publicada en España que abre preguntas sobre el cuerpo, el duelo y la forma. Siguió Hernán Migoya hablando de preservación del patrimonio de la historieta desde su experiencia entre Barcelona y Lima, y Pavel Ortega y Edu Molina presentando dos libros que vienen de tradiciones muy distintas y se tocan en la misma pregunta sobre el autorretrato gráfico.
El segundo día fue de los más densos: José Quintero y la edición de aniversario de Buba — 25 años de uno de los personajes más consistentes del cómic mexicano independiente —, una mesa redonda sobre fanzine con Perro Prieto, Brenda Larusso y Lady Love que se convirtió en una discusión sobre autoedición, mercado y resistencia, y Eric Martel llegando desde Francia para hablar de Asterix con la solvencia de quien ha pasado años dentro de ese universo.
El tercer día cerró con el panel ARPA en ebullición, donde tres artistas emergentes de la Facultad — Karen Chávez (Atolito), Ramsés Rossainzz y Nadja Morales — presentaron obra propia. Ese panel tiene un peso particular: no es el cierre protocolar del seminario, es la demostración de que lo que se está construyendo desde la BUAP tiene continuidad.
Ricardo Arnaiz cerró el seminario con una conferencia sobre el camino de la imaginación al cine — el tipo de conversación que solo puede darse cuando hay alguien que fundó un estudio de animación en Puebla en el año 2000 y lleva décadas operando en esa frontera entre el cómic, la animación y la industria.
Lo que queda
El Comicloquio no cierra con respuestas. Cierra con más preguntas sobre hacia dónde va un medio que sigue redefiniendo sus bordes — entre lo impreso y lo digital, entre el arte y la cultura popular, entre la autoedición y la industria. Eso, en un seminario académico, es exactamente lo que tiene que pasar.

