Reinventar lo cotidiano: hacer y deshacer a 100 años de Michel de Certeau
Michel de Certeau pasó buena parte de su vida académica argumentando que la cultura no solo se produce desde arriba — desde las instituciones, los medios, el poder — sino desde los gestos pequeños y repetidos de la vida diaria. Caminar por una ciudad, cocinar, leer, desobedecer una señal de tránsito: todo eso es, en su lectura, una forma de apropiación táctica del mundo.
Cien años después de su nacimiento, y en el marco de las celebraciones internacionales por su centenario — con actividades en Francia, Italia, España y México —, la Facultad de Artes Plásticas y Audiovisuales de la BUAP, en colaboración con el Tecnológico de Monterrey, convocó la exposición colectiva Reinventar lo cotidiano: hacer y deshacer a 100 años De Certeau.
Coordiné la exposición, participé en la selección de obra y la presenté. Y también entré como artista.

La obra: Coreografía de lo invisible
Una página de cómic. Técnica digital. Mi propia cotidianidad como materia prima.
El cómic como forma tiene algo que le viene muy bien a De Certeau: es un medio que trabaja con lo que ocurre entre viñetas — el espacio vacío, la elipsis, lo que no se muestra pero se infiere. La “práctica de lo cotidiano” también funciona así: no está en los grandes eventos sino en los intersticios, en lo que ocurre mientras tanto.
Coreografía de lo invisible intentó hacer exactamente eso: mapear los gestos que conforman un día sin que nadie los registre. La ruta, el gesto automático, la decisión pequeña. Darle forma visual a lo que normalmente no merece una viñeta — y argumentar que sí la merece.

